Prólogo
Me llamo Hixem Leiva Navas y este cuaderno forma parte de Anatomía de la fragilidad, un proyecto de investigación sobre el sentido: cómo se organiza, cómo se sostiene y cómo se quiebra cuando el mundo nos obliga a cerrar demasiado pronto.
No escribo desde la distancia. Escribo desde dentro, pero sin convertirlo en identidad, ni en moral, ni en pena. Llevo toda la vida obsesionado con una pregunta simple y difícil: cómo aparece un mundo habitable. Y en los últimos años he visto algo repetirse con una claridad incómoda: el mundo contemporáneo premia cierres rápidos (prisa, resultado, pantalla, etiqueta, explicación instantánea) y ese régimen no solo afecta a los niños. Afecta a los adultos primero. Los niños solo lo muestran antes, porque están creciendo.
En este libro la palabra cierre aparece todo el tiempo. No es un juicio: es una operación. Cerramos para poder vivir, decidir y seguir. El problema empieza cuando el cierre se vuelve automático, cuando olvida que es cierre y se impone como único modo de funcionar. Entonces el mundo puede seguir “operando”, pero pierde habitabilidad.
Por eso este volumen es una puerta: no pretende dar recetas universales de crianza. Pretende recuperar algo más básico: margen. Verás un semáforo, condiciones y protocolos. Están pensados para leer el ecosistema, evitar el cierre moral que convierte estados en culpa, y devolver latencia, variedad y traducción para que un niño (y el adulto con él) pueda habitar sin defenderse todo el tiempo.
Si este cuaderno funciona, no te dejará con respuestas perfectas. Te dejará con algo más útil: una mirada más lenta, y un poco más de margen.