Capítulo 3
Cuando el sentido deja de encajar
La expresión “herida semántica” puede inducir a error si se la escucha demasiado deprisa, pues parece señalar un gran trauma o una catástrofe psicológica clínicamente identificable, cuando en realidad designa algo más sobrio y estructural: el momento en que las formas disponibles de sentido dejan de poder alojar la experiencia sin violencia.
Mientras hay encaje el cierre funciona como soporte y cuando ese encaje se rompe el cierre empieza a doler, ese dolor no necesita ser espectacular y puede aparecer como una frase que ya no se deja decir sin tensión, una identidad que empieza a sentirse como disfraz, una explicación que ya no calma, una pérdida que no encuentra marco suficiente, una contradicción prolongada o una acumulación de pequeñas discrepancias que el sistema ya no metaboliza bien.
Ese carácter neutral evita dos errores comunes: patologizar toda ruptura de encaje como trastorno y romantizarla atribuyéndole automáticamente una promesa de transformación, ninguno de los dos sirve y la herida no constituye ni condena ni salvación sino un umbral.