Ciclo: Ciclo 1  ·  Volumen: Vol. V — Ética del borde

Capítulo 11. El umbral ético y la exigencia de una práctica

Capítulo 11

El umbral ético y la exigencia de una práctica

Cerrar es inevitable. Toda decisión, toda intervención, toda toma de posición reduce el campo de sentido. Actuar implica elegir, y elegir implica dejar fuera. La ética del borde asume esa condición. Lo que pone en cuestión es la absolución que suele acompañarlo: la idea de que, si decidimos conforme a un marco correcto, el resto ha sido cancelado, el daño neutralizado, la responsabilidad agotada.

Absolver significa aquí algo preciso: borrar la memoria del cierre, convertir la decisión en cumplimiento y presentar la acción como necesaria, correcta o inevitable hasta el punto de que lo perdido deja de contar, por eso la ética se vuelve un dispositivo de limpieza que borra conciencia, relato y mundo y al hacerlo elimina el lugar mismo donde la responsabilidad debía mantenerse activa.

Cerrar sin absolver designa una forma de actuar que se reconoce parcial, situada y costosa, que no reclama inocencia ni promete redención, y exige una memoria operativa más que culpa o reparación retrospectiva: atención a lo que el cierre deja fuera.